La reversión de la canción Ingrata de Café Tacvba que a sus 30 años pisando escenarios, nos devuelve una mirada más inclusiva.

La palabra es fuerza, que construye y destruye. Una palabra puede sanar, lo que otra palabra hirió. La palabra potencia y debilita, y puede renovar la conciencia y aparejarnos en la nueva era que queremos seguir recorriendo. Es por eso, la importancia que cobra su movimiento, repensarla, desarmarla y volverla a construir.
Desde el uso del lenguaje inclusivo, (que en las cientos de cosas que se le ha criticado es imposible no destacarle su poder revolucionario, que rompe con el binarismo de género y busca contemplar a las diversidades sexuales); hasta repensar el contenido de nuestras canciones, arraigadas culturalmente, que nos identifican con nuestras emociones más nostálgicas, pero nos contradicen en su contenido cuando nos posicionamos en este suelo que ya ha avanzado recuperando derechos de igualdad.
“La palabra puede destruir a una persona. Y no sólo lo digo en el contexto del arte, sino en una casa de familia, o en la calle cuando un hombre te suelta (dice) un piropo de esos, a ellos les puede parecer increíble y a una la hace sentir horrible” Reflexionó para BBC Mundo, Andrea Echeverry, cantante de la banda colombiana Aterciopelados quién fue la encargada de reformar a pedido de Rubén Albarrán, cantante de Café Tacvba, la letra de INGRATA.

Hace 3 años que este tema no estaba en su repertorio debido a que la banda, la cual se va transformando, deconstruyendo y volviendo a construir, consideró impertinente que podía incitar al femicidio; pero un día llegaron los 30 años de la banda mexicana y quisieron transformar la canción, trasformar la mirada, rescatarla y ponerla en sintonía, y fue entonces que el rol de Andrea, fue fundamental.
La canción ahora pone la voz de la mujer, que también lo puede llamar ingrato y contestarle cuánta cosa se le adjudicaba a esta ingrata.
Y de eso se trata, dejar de acallar de ” Un par de balazos pa’ que te duela” que correpondía a la vieja conciencia, a reversionarnos con ” Ingrato, porque soy independiente, porque no te necesito, no soy tu media costilla es respeto lo que exijo, ingrato. Como madre yo reclamo: ni una más es lo que pido, ningún macho abusivo violará a una chava”.
“Mucha gente puede decir que sólo es una canción, pero las canciones son cultura, y esa cultura es la que hace que ciertas personas se sientan con el poder de agredir”, mencionaba Albarrán en una entrevista para La Nación.
Hay un cambio de paradigma, que venimos transitando hace un tiempo, y empezamos desde las palabras para transformarnos y hacernos mejores con el mundo.

Por Vanesa Cicchino

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