Uruguaya nacionalizada argentina, Petrona Rosende de Sierra se convirtió en la primera mujer de esta región en crear un diario para difundir las cuestiones que les tocaban de cerca a toda la comunidad femenina.
Era un gran desafío, ya que antes ninguna mujer había estado al frente de una redacción ni mucho menos firmado artículos. La primera publicación feminista de la Argentina se llamaba “La Aljaba”, y su lema era: “Nos libraremos de la injusticia de los demás hombres, solamente cuando no existamos entre ellos”.
El periódico, cuyo nombre era en alusión al estuche en el que las guerreras guardaban las flechas, se publicó desde 12 de noviembre de 1830 hasta el 14 de enero de 1831, durante el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas. Debatía temas muy controvertidos: educación, religión, política y liberación, publicándose los martes y jueves y sus entregas eran por suscripción, para garantizar el dinero necesario para su impresión.

“La Aljaba” fue una avanzada en comunicación: intentaba advertir a la mujer de su rol social, era un periódico de clara orientación feminista; reclamaba por los derechos de las mujeres: “¿Hasta cuándo se verá el sexo femenino sumido en la obscuridad en que lo encerró el sistema opresivo de los que le negaban los conocimientos más sencillos?”

Petrona llamaba a sus lectoras “porción hermosa de la sociedad”, aunque en sus editoriales también interpelaba a los hombres, que la ayudaban a sostener económicamente el proyecto. “Es preciso que ellos persuadan a las señoras que deben presentarse a proteger un periódico que por primera vez se les ha dedicado”.


Apenas publicaron 18 ejemplares. Sin embargo, fue el comienzo para difundir las ideas propuestas por aquellas mujeres que supieron evitar el silencio y conseguir un lugar por derecho propio.

Petrona se dedicaba con la misma capacidad e intrepidez a cada una de sus actividades: la enseñanza, la poesía y el periodismo. La educación de la mujer fue la base de su lucha, pero tuvo que soportar la incomprensión y la burla de quienes se referían despectivamente a su producción poética. Está considerada como la precursora de la literatura infantil por las fábulas y letrillas para niños; pionera como periodista y de la escritura femenina en la literatura uruguaya; su reflexión sobre el Derecho de voz y sobre el Derecho de las mujeres a construir la nación.

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