Canela Grandi, una arquitecta rosarina trans de 62 años, es la protagonista de Canela – Solo se vive dos veces, la película de la realizadora Cecilia del Valle, que se estrenó en la plataforma  virtual de Puentes de Cine Es una propuesta de solidaridad hacia los colectivos de la diversidad sexual castigados por la crisis. A través de la Liga LGBTIQ+ de las Provincias, el 30 por ciento de lo recaudado se destinará al acompañamiento de personas trans en situación de vulnerabilidad por la pandemia del Covid-19. Desde esa fecha, el film podrá verse en y el acceso tendrá un costo de 160 pesos, de los que 50 irán a la campaña solidaria.

Con financiamiento del INCAA, Canela es una “película de frontera, entre el documental y la ficción, porque tiene una puesta en escena pensada para generar algunas situaciones y que las circunstancias emerjan, lo que no significa que las circunstancias que emergen no sean genuinas”, cuenta su directora. Ese poner el cuerpo a su propia historia fue posible por una relación de confianza, basada “en el cuidado y la amorosidad en la mirada, en el trato y en el encuentro” entre la realizadora y la protagonista.

La película narra –en palabras de Cecilia– “un paréntesis en la vida de Canela Grandi”. Nada menos que el periplo crucial de quien a los 48 años y con tres hijxs, siendo un exitoso profesional y docente de la Facultad de Arquitectura de Rosario, decidiera hace catorce años iniciar su transformación. Tiempo después, Canela y Cecilia se conocieron en el contexto de un proyecto de militancia política y territorial y entablaron amistad.

Al surgir la propuesta de registrar su experiencia, Canela no dudó: “Me pareció que muchísima gente podía ver esta historia, que iba a visibilizar esto de una forma lo más amable posible, ya que por mi edad el tema no pasaba por la seducción y la sexualidad activa, sino que aparecía una mirada de género. Yo confiaba en que no me iban a ver como un objeto de deseo, sino como una persona, y que podría ocurrir algo similar a como un chico de veinte años puede ver a su madre”.

La conciencia de ser una excepción

Creo que la película puede aportar a las personas trans el testimonio de que si tienen la posibilidad de estudiar y desarrollarse, es posible salir adelante, que se puede tener una familia y una profesión, que esta condición no debiera relegarnos a ser empleadas de lo que nadie quiere hacer o terminar obligadas en la prostitución. Por otro lado, puede servir para que una persona de mi edad, no necesariamente joven, pueda emprender un cambio como este”, dice Canela a Presentes.

Sin embargo, es consciente de su situación excepcional en un colectivo discriminado y empujado a la superviencia: “La historia mía es muy particular y no creo que sea de ninguna manera la de la mayoría. No es habitual ser una persona trans grande, profesional y con una relativa estabilidad, hijos y la templanza que te dan los años. Todo eso es completamente diferente a la mayoría de las chicas, que son jóvenes y no tienen resuelta la cuestión económica y tampoco familiar. En general, las chicas trans tienen otros graves problemas derivados de la pobreza. Acá en Santa Fe por lo menos se puso el cupo trans en la provincia”. En ese sentido, el texto de difusión de la película resalta que “la visibilidad y la información son, para el colectivo trans, privilegios a los que pocos tienen acceso”.

Para Cecilia, su protagonista es “una minoría dentro de una minoría. Ella es una mujer trans de clase media que ha atravesado gran parte de su vida dentro de los valores de la masculinidad, de lo cual por supuesto está impregnada. Pero si bien ella no tiene los graves problemas que tienen las personas trans en la Argentina y en el mundo, al ser trans siempre sos marginal. Entonces, visibilizar una historia diferente y la elección –en el caso de Canela, casi a los 50 años– de alguien que se permite vivir la vida que quiere y defender la decisión que toma, me parece que siempre es valioso”.

La película había sido seleccionada entre los filmes argentinos que participarán en el XX Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) 2020, que como tantos otros eventos públicos fue suspendido por la pandemia.Cuando después apareció la posibilidad de una causa solidaria y de ayudar, la película encontró un sentido, y yo también. Hay momentos en que con determinadas acciones no basta. Este ya era un país que había quedado bastante golpeado, y esto va a pedir que sobre todo estemos atentos y conozcamos cómo golpea a determinados colectivos una situación así. Hay gente que la está pasando muy mal”, dice Cecilia.

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